martes, 4 de abril de 2017

¡A comer torrijas!

Se acerca la Semana Santa y con ella muchos piensan ya en degustar los dulces típicos de esta celebración, nos referimos, como no podía ser de otra manera, a las torrijas. 

El origen de este plato se encuentra en el siglo XV, cuando también se conocían como torejas. Fue en este momento cuando las torrijas se utilizaron como ayuda a las embarazadas, para que recuperaran la fuerza y la energía después del parto. Al ser un alimento de gran aporte calórico, las torrijas acabaron por vincularse a la Cuaresma y la Semana Santa, para servir de apoyo a la dieta en estas fechas. Su conexión a estas celebraciones quedó reafirmada por la costumbre de comerlas acompañadas por un vaso de vino, lo cual se asoció a la representación del cuerpo y la sangre de Cristo.  



Los ingredientes principales del plato son el pan, que tiene que estar duro de dos o tres días, empapado en vino o leche, y rebozado en harina y huevo para freírlas en aceite. Una vez fritas se espolvorean con azúcar o canela. 

Muchos lugares de Madrid incluyen en estas fechas como postres de sus menús las torrijas, además de poder comprarlas en casi todas las pastelerías de la capital. Sin embargo, quizá el lugar más conocido para degustar este dulce típico es la Casa de las Torrijas, que se encuentra en la calle de la Paz, donde además se pueden comer durante todo el año.   

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